A MODO DE PRESENTACION

Ya esta. El sueño se cumplió. Dejare de escribir en las paredes, ahora tengo mi pagina propia. Soy un periodista de alma, que desde hace 40 años vive y se alimenta de noticias. Tenia 18 años cuando me recibieron en El Liberal de Santiago del Estero, el doctor Julio Cesar Castiglione, aquien le debo mucho de lo que soy me mando a estudiar dactilografia. Ahí estaba yo dando mis primeros pasos en periodismo al lado de grandes maestros como Noriega, Jimenez, Sayago. Gracias a El Liberal conocí el mundo. Viaje varias veces a Europa, Estados Unidos, la lejana Sudafrica y América del Sur, cubriendo las carreras del "Lole" Reutemann en la Formula 1. Después mi derrotero continuo en Capital Federal hasta recalar para siempre en Mar del Plata, donde nacieron tres de mis cinco hijos y conocí a Liliana, el gran amor de mi vida. Aquí fui Jefe de Redacción del diario El Atlántico y tuve el honor de trabajar junto a un enorme periodista, Oscar Gastiarena. De el aprendí mucho. Coqui sacaba noticias hasta de los edictos judiciales. Bueno a grandes rasgos ese soy yo. Que es Mileniomdq, una pagina en la web en donde encontraras de todo. Recuerdos, anedoctas, comentarios. Seré voz y oídos de mis amigos. Ante un hecho de injusticia muchas veces quisistes ser presidente para ir en persona al lugar y solucionar los temas. Eso tratare de ser yo. Una especie de justiciero ante las injusticias, valga el juego de palabra. No faltaran mis vivencias sobre mi pago, Visiten el lugar, estoy seguro que les gustara. Detrás de mis comentarios idiotas se esconde un gran ingenio.

lunes, 21 de mayo de 2018

LA CRISIS CAMBIO TODO


Por Eduardo van der Kooy
"Si no cohesionamos a Cambiemos será difícil convocar a la oposición a un acuerdo”. Esa fue una de las frases que Mauricio Macri escuchó durante el fin de semana más difícil de sus dos años largos de poder. El consejo brotó de María Eugenia Vidal. La gobernadora pasó mucho tiempo en la residencia de Olivos. Con una novedad en su carpeta que afirmaba aquella convicción. Dos días antes había realizado las paces con Emilio Monzó durante una reunión discreta en la Casa de la Provincia en la Ciudad. Estaban distanciados por diferencias políticas. El titular de la Cámara de Diputados fue reincorporado de inmediato a la mesa chica de decisiones del macrismo y de Cambiemos.
El episodio estaría revelando dos cosas. Vidal no sólo forma parte del vértice electoral del oficialismo. Avanza en influencia política cuando las papas queman. No parece menos, en ese sentido, que Marcos Peña. No es la sombra del Presidente, como el jefe de Gabinete, pero controla la principal provincia. La otra conclusión requiere aún de tiempo para redondear un juicio tajante. Nadie sabe si la repentina apertura del Gobiernoobedeció al susto que desparramó la crisis financiera o a una convicción genuina. En cualquier caso, el gesto resultó atinado pero tardío.
La gobernadora había trazado un cuadro crítico sobre lo que venía sucediendo aún antes de que el martes último, con la renovación del 100% de las Lebacs, se disipara el pico de tensión. Vidal siguió paso a paso cada acontecimiento y el desempeño de los ministros del Gobierno nacional. Con el foco en el área económica. Varias de las cuestiones que Macri blanqueó en la rueda de prensa que dudó mucho en realizar –los malos manejos y errados diagnósticos—habían estado en sus diálogos frecuentes con la gobernadora.
El Presidente parece tener en claro varias cuestiones. La caída de su imagen –como ocurre ahora-- arrastra siempre las de Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, el jefe porteño. La gobernadora continúa siendo, pese a todo, la dirigente con mejor ponderación nacional. Pero sin Buenos Aires en condiciones competitivas, su proyecto de reelección puede quedar condenado a la nada.La Provincia figura, en ese esquema, mucho más engarzada que la Ciudad. El gran salto electoral de Cambiemos se produjo cuando aquella mujer derrotó en el 2015 a Aníbal Fernández.
Macri se ha sometido antes a un reseteo de la gestión política que la económica. Aún cuando en ese ámbito admitió fallas. Porque dicha ingeniería es de su absoluta propiedad. Aunque no existe ninguna brecha que separe una cosa de la otra. Habrá que ver cómo se rehace el remozado mecanismo de Cambiemos. Y hasta dónde, una vez que transcurra el tiempo, no termina por husmear también en el quehacer económico.
Allí ha quedado a salvo Luis Caputo. El ministro de Finanzas, que venía zamarreado por su antigua pertenencia a sociedades offshore, resultó una pieza clave para el bálsamo que apaciguó los últimos días la fiebre financiera. Nicolás Dujovne, el titular de Hacienda, tiene por delante un desafío bravo: cerrar en términos aceptables la negociación con el Fondo Monetario Internacional. La señales parecen buenas. Pero son señales. Macri le puso su mano en la espalda a Federico Sturzenegger, el director del Banco Central. El funcionario más fustigado en los días aciagos. Quizá los vestigios visibles de algún daño estén decantando sobre Mario Quintana. Uno de los ministros coordinadores que le gusta entrometerse en los debates económicos.
Quizá Macri y Peña se equivoquen si especulan con que la apertura política podría significar simplemente un regreso a los orígenes. Las condiciones objetivas han cambiado. Las de sus protagonistas también. El Gobierno atraviesa su momento más delicado, tal vez, por no haber sabido interpretar adecuadamente los atributos que debe poseer cualquier coalición. Por haber dejado escapar también una ocasión de oro para fortalecerla: cuando su acción, con muchas expectativas y pocas promesas consumadas, fue convalidada en las elecciones de octubre del 2017.
El radical Ernesto Sanz, por ejemplo, no regresó por decisión personal. Tampoco por el presunto hastío de su estancia en Mendoza. Su reaparición obedeció a un pedido del titular de la UCR y gobernador de esa provincia, Alfredo Cornejo, al propio Macri. No hablará ni se sentará a la mesa chica desde ahora a título individual. Detrás suyo se encolumnará el partido. Serán inevitables las fricciones porque despunta un año electoral.
Algo similar, de otro contenido, sucede con la vuelta de Monzó. El macrismo había devaluado su importancia como bisagra de los acuerdos en el Congreso al no colocar reparos a su sorpresivo anuncio de un retiro en 2019. El diputado retorna fortalecidodispuesto a tres cosas. No dejará el timón de la Cámara Diputados ni un día antes del 10 de diciembre del año que viene. No pretende hacerle pasar ningún sobresalto al Gobierno. Archivó la posibilidad de recluírse un tiempo en la Embajada argentina en Madrid. No renovará su banca, en efecto, pero continuará junto al proyecto si Macri consigue la reelección. Esta guía permite arribar a otra coronación: con los regresos de Sanz y Monzó cobrará también una potencia distinta --¿haría falta?—la figura de Elisa Carrió. De hecho, exigió que uno de sus discípulos, el ex diputado Fernando Sánchez, segundo del jefe de Gabinete, se sume a la mesa chica.
Tal entramado político deberá funcionar a pleno para el objetivo que Macri se propone. Alcanzar un acuerdo nacional con eje en el Presupuesto del 2019. Sobre todo, en la reducción del déficit fiscal. La idea suena buena e inevitable, dadas las circunstancias. Aunque sin la coreografía necesaria. Un asunto bien distinto hubiera sido plantearlo en octubre pasado, cuando el peronismo sufrió su segundo mazazo electoral. Ahora la oposición se ha ocupado de contarle las costillas a Cambiemos.
De todas formas, despuntaría un espacio para ensayar aquel acuerdo. Porque la crisis financiera de las últimas semanas sembró pavura en casi todos. Quizás habría que hacer un par de salvedades: el kirchnerismo casi se apartó de la escena a la espera sólo del hervor de Cambiemos; la lógica de la izquierda permanece inmutable y responde al viejo eslogan de “cuanto peor, mejor”.
En el resto de la clase dirigente permeó la sensibilidad. Por aquel recuerdo del 2001. Aunque el presente no tenga que ver con eso. En el peronismo, en especial, empieza a tomar cuerpo la creencia de una chance para volver a la Casa Rosada en el 2019. Porque existe un cruce de conveniencias tangibles entre el oficialismo y esa oposición. El Gobierno requiere ahora de los opositores para anclar definitivamente la gobernabilidad. Y ahuyentar la tormenta. Sólo de esa manera podría pensar reflotar el segundo mandato de Macri. Para el peronismo y aliados parlamentarios también aquella gobernabilidad resulta crucial. Porque sin ella podría abrirse un agujero negro. Que devoraría sus esperanzas.
Cristina Fernández está ahora empeñada en fortalecer a Unidad Ciudadana. Sus esfuerzos de expansión parecen vanos. Los gobernadores peronistas convergieron la semana pasada en Tucumán. Aún sin liderazgos visibles, proponen una vinculación con el Congreso para abordar el acuerdo y la gobernabilidad que predica el Presidente. La batuta en ese ámbito está en manos de Miguel Angel Pichetto.
Allí se discute si dar curso inmediato o aletargar el proyecto aprobado en Diputados que impone un límite al ajuste de tarifas que promueve al Gobierno. Inciden tres razones. Primero: no arrojar combustible sobre una crisis que amaga fuego. Segundo:no forzar en esta coyuntura un veto de Macri. Tercero: no hacerlo mientras esté en desarrollo la negociación con el FMI.
Pichetto realizó una consulta, en tal sentido, con el jefe del bloque de diputados del Peronismo Federal, Diego Bossio. Escuchó silencio. También hizo un sondeo en el Frente Renovador. Pero Sergio Massa se habría mostrado inflexible. Esas ambivalencias suelen causar repetidos desacoples en el frente peronista.
La mayoría de los gobernadores enfrentan dos problemas. Requieren financiación en el exterior que no resulta accesible. Días pasados Rogelio Frigerio, el ministro de Interior, saldó una diferencia con el mandatario de Chaco, Domingo Peppo. Le facilitó de urgencia un préstamo local por $ 300 millones. También el proyecto para la limitación de las tarifas detona desavenencias. Un artículo del proyecto aprobado en Diputados, a instancias del Frente Renovador, estipula que las distribuidoras de energía deberían devolver dinero a los usuarios si los aumentos superaran a la inflación. Esas distribuidoras en el interior, en la mayoría de los casos, pertenecen a los Estados provinciales. Constituiría un verdadero golpe a sus arcas.
Los gobernadores apoyan con visible reparo la negociación con el FMI porque cualquier ajuste significaría menos plata para ellos. El Gobierno sabe que adoptó un camino sin retorno. Que echará sombras sobre la inflación y el crecimiento. Sus argumentos fuertes para encarar el año electoral. La sociedad observa con mucho escepticismo los vaivenes. Hace dos semanas suponía estar formando parte de una realidad algo más feliz.
La mutación repentina detonó el enojo colectivo. La consultora Isonomía posee un registro que conoce el Gobierno. Hace dos años la valoración global de la dirigencia política, entre oficialismo y oposición, exhibía un diferencial positivo de 24%. Ese diferencial en abril de este año es igual a cero. Todos han perdido. Ninguna crisis transcurre sin dejar hondas cicatrices.
Copyright Clarín 2018

domingo, 20 de mayo de 2018

UNA MANO DE DIOS PARA INMADURO


Por Ricardo Roa
Diego Maradona danzaba bajo la sombra de los presos políticos, de los hambreados, de los que no tienen remedios y se mueren.Bailó con el puño izquierdo en alto como si nada de todo eso que existe, existiera. Y sólo existiera la fiesta que celebraba la farsa electoral montada por Nicolás Maduro .
Maradona cerró la campaña oficialista en las vísperas de una elección fraudulenta. La oposición está presa o está proscripta o se autoproscribió. Queda una escenográfica que se presenta para que Maduro siga hablando de democracia. Las elecciones son únicamente para eso: para que Maduro pueda decir que hay democracia.
En Venezuela no existe la posibilidad de que el Gobierno pierda. Tampoco existe la división de poderes ni existe prensa libre. Sí hay represión y represión sangrienta: más de 100 muertos en las protestas del año pasado contra el régimen.
Con los ojos semicerrados y el sobrepeso habitual, Maradona bailaba con ritmo murguero mientras un locutor obsecuente gritoneaba su nombre. Maradona ha dejado casi de ser una figura del fútbol. Dirigió en Dubai a un equipo del ascenso con el que no pudo ascender en forma directa . Y gracias a Vladimir Putin ha sido contratado como presidente del Dynamo Brest de Bielorrusia, una ex república soviética títere del gobierno ruso y en manos de Aleksander Lukashenko, conocido como el último dictador-dictador de Europa.
Maradona es una marca. Una marca de rebeldía. Tenerlo es como comprar un afiche del Che y pegarlo a la pared. Una parte de lo que hace lo hace por ideología. La otra parte o la misma parte siempre la factura: fue junto a Víctor Hugo Morales comentarista estrella en el mundial de Brasil para la cadena Telesur, el 6 7 8 chavista.
Venezuela hace lo que hacen todas las dictaduras: pretende engañar al mundo. No lo consigue. Adentro y afuera se sabe todo o casi todo. Maduro adentro hace marketing con personajes como Maradona. No puede cortar hacia afuera la información: el socialismo siglo XXI no es más que un Estado cada vez más corrupto y policial. El más denunciado por violaciones a los derechos humanos.
La economía está desquiciada y al borde del abismo. Un país con reservas monumentales de petróleo debió importarlo en estos días para cedérselo a Cuba, cuyos militares sostienen a Maduro. Los números hasta asustan aquí. La inflación podría ser del 13.000 % este año. El dólar en el mercado negro vale diez veces más que en el oficial y el salario mínimo es de 5 dólares. El que puede se va: según una encuesta, cuatro de cada diez quieren irse. Hasta han escapado miles de soldados. El éxodo masivo de Venezuela es comparable al de un país en guerra.
En Venezuela hay desesperación. La danza de Maradona fue un gol en contra del 10. Un pisotón sobre los presos y los hambreados. No importa la realidad. Todo se tapa con un póster del Che. Ahora, también, bailando patéticamente sobre un escenario. Pero la mano de Dios no tapa la miseria y la opresión

sábado, 19 de mayo de 2018

UNA ENSALADA RUSA EN LA AFA


Por Ricardo Roa
Era una buena idea. Armar una cartilla de datos útiles sobre Rusia y repartirla entre periodistas que cubrirán el Mundial. Nada demasiado pretencioso.
El problema es que la buena idea terminó en un bochorno. Por culpa de las chicas rusas o, mejor dicho, porque dentro de un mar de obviedades había consejos sobre cómo levantarse chicas rusas.
Había, por ejemplo, cómo decirles “no hablo ruso bien”: “Ya ploho govoryu russki”. O preguntarles “¿tienes novio?”: “U tebya est lybimaya?”. O elogiarlas “eres muy inteligente”: “Ty ochen umnaya”.
¿Alguien imaginó que aun con la cartilla en la mano era posible pronunciar esos trabalenguas? Si es por eso, los cronistas estaban perdidos.
Empezamos a preparar las valijas para Rusia con un manual puro copipego, como los trabajos de estudiantes vagos. Con frases y recomendaciones tomadas de blogs. Y además, de blogs antiguos. Fiaca intelectual.
Desargentinizaron nuestro idioma copiando un montón de palabras y de verbos que aquí no usamos. Por ejemplo: eres en lugar de sos, hueles por olés, pon por ponés, apearse por bajarse, platicar por hablar, atraco por robo. Hasta cambiaron el peso por la peseta, que no existe en España desde hace más de quince años.
El escándalo se desató por el capítulo titulado “Qué hacer para tener alguna oportunidad con una chica rusa”. Un compendio de machismo, mal gusto y subestimación de la inteligencia como el que a veces se encuentra en la tevé en español en Estados Unidos.
Entre otras cosas, se dice que las chicas rusas “odian a los hombres aburridos y ponen mucha atención si eres limpio, hueles bien y si vas bien vestido. A ellas no les gusta que las vean como objeto. Muchos hombres, porque las mujeres rusas son hermosas, solamente quieren llevarlas a la cama. Tal vez ellas también lo quieran pero son personas que quieren sentirse importantes y únicas. Encontrarás chicas que sólo ponen atención en las cosas materiales y en el dinero”.
Estupideces prejuiciosas y agresivas. No se sabe quién o quiénes las bajaron de la web. Sí se sabe quién manejó la operación: Ale Taraborrelli, abogado, vicepresidente de Talleres de Remedios de Escalada, gerente de la obra social de bancarios, director de la Escuela de Capacitación de AFA y peronista, como él mismo se define. Lo que se dice un hombre con muchas ocupaciones.
También es profesor en la Universidad de Lomas como el abogado Eduardo Pennisi, aficionado al canto gregoriano y encargado de instruir y distribuir el manual entre los periodistas.
Justo cuando Pennisi lo hacía, algunos cronistas tuitearon sobre el capítulo de las chicas rusas. Él respondió que “ese texto era falso” mientras empleados de AFA arrancaban el capítulo del manual.
Taraborrelli llamó entonces a Marcelo Tinelli, al que había apoyado como candidato en AFA, para pedirle ayuda. Y Tinelli se la dio al principio: tuiteó la desmentida que había hecho Pennisi. Pero después los periodistas le contaron la verdad y tuiteó lo contrario.
Ahí entró en escena un cuarto protagonista, el vocero del jefe de la AFA Claudio Tapia. Es Daniel Ferreiro, ex presidente de Chicago, dirigente radical y fabricante de chalecos antibala.
En su Facebook dice “no me rindo nunca”. No se rindió ante Tinelli. Pero no habló sobre el problema. Atacó a Tinelli por Ideas del Sur: “Lo que es lamentable es el cese de pago, sus trabajadores en la calle, sin cobrar sueldos e indemnizaciones”. Cartón lleno.

viernes, 18 de mayo de 2018

EDUARDO FELLNER Y LA POLITICA DEL MIEDO





Por Miguel Brevetta Rodriguez

EDUARDO FELLNER, personaje ampliamente repudiado por la comunidad legislativa desde que fue nombrado con el dedo de Kirchner presidente de la Camara de diputados de la Nacion.

             Lo que está aconteciendo en la Cámara de Diputados de la Nación, tiene mucho que ver con la nota editorial del diario La Nación en la fecha, que se titula “La política del miedo” , en donde se reseñan una serie de hechos que creíamos ya habían sido superados en la Argentina moderna.

Es, dice la nota: “la historia del autoritarismo y de la baja calidad de nuestra organización colectiva… durante los últimos años los argentinos nos fuimos habituando a la sustitución del diálogo por la fuerza. En 2003, llegó a la Casa Rosada un gobierno muy propenso a utilizar el temor como estrategia de dominación. En un primer momento, esa tendencia fue confundida con un camino aceptable para restaurar la autoridad presidencial. Pero con el paso del tiempo se hizo evidente que constituía una desviación.”
En efecto, se comunicaron con con este blog, varios Diputados de la Nación, para dar a conocer a manera de denuncia, que el Presidente del cuerpo legislativo, Eduardo Fellner, tiene un tratamiento indigno para quienes conforman el cuerpo de legisladores, asumiendo todo tipo de agresiones en contra de sus pares en especial, si no comulgan con el arbitrario proceder del presidente del Partido Justicialista, quien al fin de cuentas, es el que imparte las ordenes dentro del Congreso Nacional.
“No nos quiere atender”, denuncian. “Nunca tiene tiempo para dar respuestas a la cantidad de problemas que acontecen en el recinto”. Y como si esto fuera poco, se maneja con sus secretarias que a flor de labio y como toda respuesta,  incorporaron la palabra No.
Los sucesos insólitos en materia política que  diario nos sorprenden, nos muestran a destajo como desde las sombras del poder se tejen y destejen tramas siniestras que tienen como protagonistas a detestables personeros que no trepidan en la eliminación de todo lo que consideren oposición.
Parece que se acabó el tiempo del disenso, del contralor respetuoso que el sistema republicano garantiza a los ciudadanos que no forman parte del gobierno. 
Sin lugar a dudas, estamos transitando por un camino desconocido en la vida política y  “la estrategia del amedrentamiento se vuelve atractiva para quien supone, que el otro no es un crítico al que hay que convencer, sino un enemigo al que es preciso aplastar. “
¿Quién es Eduardo Fellner? , nos preguntan, porque saben que no hace mucho arribó a tierras santiagueñas como integrante del equipo de colaboradores que trajo el entonces interventor Federal Juan Schiaretti
En efecto, el cuestionado Presidente de la Cámara de Diputados ocupó por espacio de mas de un año, la Subsecretaria de Gobierno y después el Ministerio de Gobierno en el periodo 1993/95. Después volvió a la provincia en San Pedro de Jujuy, para convertirse en Gobernador y desde allí ser designado con el dedo del Sr. Kirchner a cargo de la presidencia de la Cámara de Diputados, la que pretende manejar como patrón de estancia.
“Nos cercena los pasajes, los viáticos, los vales de nafta. Mezquina las pensiones no contributivas, y solo esta faltando que nos prohíba el, uso de la palabra” dice la extensa nota recibida en nuestra redacción.
Para saber quien es en realidad el Sr. Fellner, acudimos al Sitio Oficial de Miguel Brevetta Rodríguez,  y obtuvimos las siguientes notas, entre otras que acompañanos como títulos de las notas y los links de enlace para que se pueda apreciar la personalidad de quien preside la Honorable Cámara de Diputados de la Nación:
 Eduardo Fellner; entre Dios y el diablo. Chaqueteros. Manosear las instituciones. La prostitución  judicial. El caso Skanska, otra de piratas.... y van.

jueves, 17 de mayo de 2018

MALDONADO: JUEZ LLERAL QUIERE DESTRUIR PRUEBAS CLAVES


El contenido de las intervenciones telefónicas hechas a los familiares y el entorno de Santiago Maldonado (su hermano Sergio, amigos e integrantes de la comunidad mapuche) que el juez federal Gustavo Lleral ordenó destruir la semana pasaba, revelan sospechosos diálogos en los cuales abogados de la APDH de Córdoba parecerían ponerse de acuerdo con un amigo del artesano acerca de lo que ocurrió el 1 de agosto del año pasado en 2017, fecha en que presuntamente falleció el tatuador en Cushamen.
En las conversaciones, a las cuales tuvo acceso Clarín, queda en evidencia que los profesionales de APDH, Fernando Cabaleiro y Carlos González Quintana, no tuvieron contacto directo con Lucas Naiman Pilquiman o Testigo E (la última persona en ver con vida a Santiago), tal como declararon en su informe elevado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), sino que otros hablaban por él.
También se desprenden indicios del armado de un relato o “plan”, tal como lo denunció el viernes pasado la fiscal federal Silvina Avila, con el que se pretendían tergiversar los acontecimientos para abonar la hipótesis de una desaparición forzada.
Las grabaciones fueron ordenadas en agosto pasado por el juez federal Guido Otranto. El magistrado, luego desplazado, no confiaba en las declaraciones de los mapuches y consideraba débil la de Matías Santana. El referente indígena aseguraba haber visto cómo Gendarmería Nacional se llevaba a Maldonado. Ahora el juez Lleral consideró que los tapes afectan los derechos y libertades de los involucrados y dispuso su nulidad y destrucción.
La fiscal Avila apeló la medida alegando que las conversaciones podría revelar un plan para obstruir la justicia, como publicó Clarín.
La funcionaria argumentó que las personas intervenidas ofrecieron a los investigadores material probatorio contaminado y testimonios falsos. En la actualidad existe una causa por este motivo que involucra a algunos de ellos. “En principio, Claudina y Ailin Co Pilquiman pueden haber urdido, junto a Ariel Mariotto Garzi y Matías Santana, un plan para desviar la investigación plantando pruebas en diversos pasajes de la pesquisa”, señala Avila en el escrito.
Otranto había ordenado intervenir los celulares de Sergio Maldonado -hermano Santiago-, Claudia Pilquiman (mamá de Lucas Naiman Pilquiman o Testigo E), Ariel Garzi (amigo del artesano) y Marcela Anarda Stocovaz (vinculada a la comunidad mapuche).
Este diario tuvo acceso a uno de los registros en el que aparecen Cabaleiro y Garzi. El amigo de Maldonado es el encargado de confirmar el guión que van armando los abogados. Pero los datos que refiere Garzi, sobre la detención del tatuador por parte de los efectivos, contradicen la versión judicial del propio Naiman Pilquiman dada el 19 de diciembre pasado al juez Lleral y la del músico mapuche Nicasio Soria realizada en Chile frente a testigos.
En principio, el abogado sugiere más que consultar a Garzi lo que pudo haber observado Naiman Pilquiman. Más adelante queda en claro que el Testigo E se rehúsa a encontrarse con los defensores. Cabaleiro le pregunta por el momento en el que ingresan los efectivos al predio y Maldonado agarra la mochila y parte hacia el río junto a Naiman Pilquiman.
“Del testimonio E surge que al llegar al río ehhh… con Santiago deciden cruzarlo pero a esa altura el río tenía una parte profunda (…) donde la única manera para cruzarlo era a través de un nado de metros. ¿Está bien eso?”, le dice Cabaleiro a Garzi. La frase demuestra que los mapuches y miembros de APDH sabían que el río era profundo, cosa que fue negada por ellos, la defensa de la familia Maldonado y por el Defensor Oficial en Esquel Fernando Machado.
En otro tramo de la conversación el abogado le dice al amigo de Santiago: "Escuchame, ¿vos tenés dos minutitos? Porque yo quiero cerrar con vos, ¿viste? Yo te cuento más o menos lo que armamos, para estar seguros, ¿viste?". Luego sigue:
"Y cualquier cosa me corregís. Yo te pongo lo que estamos armando, ¿viste? Y vos me corregís cualquier cosa. Mirá… Estás, ¿estás ahí tranquilo? ¿Podés hacerlo?".
El joven le contesta: "Sí, sí, dale tranquilo estamos acá".
En el resto del diálogo se hace evidente que Cabaleiro va ordenando las piezas a su conveniencia al punto que le reconoce a Garzi que en algunos segmentos está haciendo especulaciones o deducciones sin poseer datos concretos.
Cabaleiro: Y bueno, ahí hacemos una descripción de que la temperatura era muy baja y el agua del río extremadamente fría.
Garzi: Bien.
Cabaleiro: El Peñi asevera que nunca llegó a cruzar el río.
Garzi: Bien.
Cabaleiro: Ahora bien, la situación del cruce del río, caso del Peñi y Santiago es observado por una docena de gendarmes que se encontraban sobre el alto de la barranca. Calculo que eran los que hacían los disparos también, ¿No cierto? Una deducción que hacemos nosotros.
Garzi: Sí, sí, no se van a quedar mirando.
Cabaleiro: Claro. Ellos bajan hasta el arbusto en donde estaba Santiago gritando “acá tenemos a uno”.
Garzi: Sí.
Cabaleiro: A su vez el Peñi escuchó un escopetazo.
Garzi: AJHAM.
Cabaleiro: Señala que esos tres gendarmes lo arrastran con golpes hasta el alto de la barranca donde se encontraban el resto de los gendarmes.
Garzi: Sí.
Cabaleiro: Ahí calculo que el Peñi ya había cruzado, que estaba del otro lado del río.
Garzi: Sí, el Peñi ya había cruzado, y estaba con los demás Peñis que ya se habían reagrupado.
Cabaleiro: Claro. Asevera que lo suben a una SMOG.
Garzi: Sí.
Cabaleiro: Esa fue la ultima vez que lo vio a Santiago y señala que desde el otro lado del río los Peñis se subieron a un caballo y llegaron hasta la punta de una loma que es un lugar donde hay señal de celular.
Garzi: Bien.
Cabaleiro: Y desde ahí envían un mensaje a un (inaudible) que se encontraba en el ingreso (inaudible) a la tranquera junto a los organismos de derechos humanos y el mensaje decía “se llevaron al Brujo”
Garzi: Bien.
Cabaleiro: Y ahí termina.
Garzi: Perfecto.
Cabaleiro: ¿Está bien así? Digamos que es mas o menos así. La única duda que teníamos nosotros es que yo había escuchado tres escopetazos, pero bueno al final fue uno.
Garzi: No… En el momento que bajan los tres gendarmes es cuando los Peñis escuchan el escopetazo y después en cómo lo golpean, ¿no?
Cabaleiro: Che, ¿Y te describieron ese escopetazo?
Garzi: No, fue un escopetazo. Digamos los Peñis saben distinguir un escopetazo de un disparo de 9 mm.
Cabaleiro: Ehhh.. claro, pero el escopetazo digamos distinto al de un postón de goma, ¿no sabes, no?
Garzi: Ehh… si te lo aseguro te miento viejo, ¿por qué?
Cabaleiro: No, no ya está. Esa es para desentrañar eso viste… Y este Peñi, ¿Pudo distinguir que ya tenía la campera azul?
La versión jurada de Naiman Pilquinan indica que Maldonado se escondió y se quedó solo entre los arbustos. El joven no vio al artesano detenido por los efectivos que se encontraban a buena distancia. El músico Soria coincide en este punto, Maldonado llegó solo a río. Las pericias forenses hechas por 55 peritos concluyeron que el artesano se ahogó en el río y que tenía signos de hipotermia.

miércoles, 16 de mayo de 2018

MAR DEL PLATA: UNA ESTUPIDA DEFENDIO A HITLER EN CLASE


Una profesora que trabaja en 2 escuelas católicas quedó en el centro de la polémica luego de salir a la luz un video donde se ve cómo defiende al nazismo en clase.
Se trata de Denise Yanet Evequoz, quien se hace llamar Ana Elisa Duprat y enseña Historia y Construcción Ciudadana en el Instituto Jesús Maestro y en el colegio Santa Magdalena Sofía Barat, en la zona de Castelar. La filmó un alumno y el video se viralizó luego de que lo publicara en Facebook la agrupación Acción Antifascista de Mar del Plata, que presentó una denuncia.
La docente compartió con sus alumnos su particular visión de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial.
"El nazismo surge cuando surge el fascismo en Italia; Alemania estaba en la miseria por el descontento con el tratado de Versalles. La gente estaba muriéndose de hambre. ¿Por qué odian a los judíos? Los judíos siempre fueron mal vistos, fueron discriminados", comenzó su relato.
"Ellos se encerraron en sus propios barrios, ellos son ellos y nada más. Y otra cosa es que siempre se dedicaron a las finanzas, a ser prestamistas. Y se aprovechaban de la gente que necesitaba plata y después la perseguían para que la devolvieran, siempre con intereses. Todo esto generó un cierto odio hacia el judío", sentenció.
Y continuó su monólogo contra la comunidad judía: "El judío no estuvo bien visto en toda la historia de Europa, no solo en Alemania. Toda Europa era antisemita. No fue que un día a Hitler se le ocurrió levantarse con odio a los judíos, el odio era generalizado".
Luego, trazó una comparación con el comunismo y justificó: "Además, los judíos eran comunistas. Tendían a una ideología comunista... Se aprovechan de la situación y llevan a Alemania a la miseria, porque no ayudan a generar empleo. Entonces la gente le toma más bronca todavía al judío".
Por último, la profesora minimizó los aberrantes crímenes en los campos de concentración durante el régimen de Hitler al recordar que "también hubo muertes con Mao Tse Tung (China) y Stalin (Unión Soviética)".
"A Hitler lo demonizaron, lo trataron como un demonio, una especie de anticristo, pero no fue tan así... Hizo cosas buenas, como por ejemplo desarrollar la industria del Transporte, que estaba destruida por la guerra; restauró el empleo y sacó a Alemania del hambre", cerró.

martes, 15 de mayo de 2018

CRUJE EL MODO DE GESTION MACRISTA


Por Eduardo van der Kooy
La delicada tormenta económico-financiera que cubre a la Argentina –cuyo detonante estuvo en el exterior-- ha puesto al descubierto dos evidencias soslayadas siempre por la clase dirigente y la sociedad. En primer lugar, la elevadísima vulnerabilidad estructural de nuestro país. Que fue barrida debajo de la alfombra después de que se consiguiera salir de la devastadora crisis del 2001. En segundo término, las serias dificultades del modo de gestión que caracteriza al gobierno de Mauricio Macri.
En un punto, ese par de evidencias se combinan. La responsabilidad caería sobre las espaldas del Poder Ejecutivo. La sociedad nunca conoció de modo fehaciente la grave realidad del país que Cambiemos heredó de la década kirchnerista.Sobre todo, el polvorín que se fue amasando durante los mandatos de Cristina Fernández. Se divulgaron retazos, resúmenes.

Christine Lagarde, titular del FMI (Sábat)
Christine Lagarde, titular del FMI (Sábat)
No se hizo así por desconocimiento sino por premeditación política. La cúpula del macrismo, donde talla la asesoría de Jaime Durán Barba, estimó que las expectativas populares que había despertado el desalojo kirchnerista del poder nunca debían ser eclipsadas con malas noticias.
Allí habría que detenerse en otro asunto que, ante la primera adversidad fuerte, parece hacer eclosión. El rumbo de las decisiones es siempre adoptado por una élite. Un síntoma llamativo dentro de un sistema que se oferta como una coalición. La ejecución de esas decisiones ingresa entonces en un verdadero laberinto, donde existen 22 ministerios, seis de ellos vinculados al área de la economía. Y dos ministros coordinadores, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui, que ejercen enorme influencia fáctica y de palabra, pero que no rubrican ninguna determinación.
El Gobierno vino en estos años sorteando esas debilidades por dos razones. No tuvo que afrontar ninguna tormenta como la presente, formada por movimientos exógenos y mala praxis propia. Uno de aquellos, la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de elevar la tasa de interés. Es decir, sin adversarios políticos tangibles a la vista. En otros casos, exhibió muñeca política para negociar con la oposición. Sobre todo, hasta que logró consolidarse en las legislativas del 2017. Cuando debió confrontar con los opositores apeló a su relato dilecto: la comparación con el pasado. Y zafó bastante bien, incluso en el debate de la reforma previsional. Porque aquella dirigencia dejó ver su peor cara. Complaciente con la violencia callejera.
La fórmula empezó a dejar de dar resultados cuando se instaló la discusión por el aumento de tarifas. Para bajar los subsidios y atenuar el déficit fiscal. La forma drástica de resolverla, a través de Juan José Aranguren, sorprendió incluso a Elisa Carrió y al radicalismo, que buscaron atenuarla. Eso habilitó la convergencia opositora que esta semana aprobó en Diputados un proyecto para limitar los aumentos, haciendo un retroceso de valores hasta diciembre último. Con un costo fiscal todavía impreciso. Porque a último momento, con la tormenta económico-financiera encima, se resolvió introducirle 50 modificaciones. Para morigerar los cargos que el Gobierno lanzó sobre ellos para intentar hacerlos responsables por la seria situación.
El relato oficial, en ese campo, viene perdiendo eficacia. Porque de pronto empieza a estrellarse contra una realidad desangelada. Aquí queda de nuevo bajo la lupa el modo de gestión. Los radares macristas no detectaron en ningún momento la tormenta en ciernes. Se abrieron los paraguas cuando había empezado a diluviar.
Hay una secuencia descriptiva. La Reserva Federal de Estados Unidos tocó la tasa de interés el 21 de marzo. En febrero se había anticipado que lo haría tres o cuatro veces durante este año. Las consecuencias sobre un país endeudado como la Argentina iban a resultar inevitables. Pero en ese interín Macri insistía con que “lo peor ya pasó”. El último fin de semana largo (del 1° de mayo) cuando el Banco Central había vendido US$ 1.500 millones para contener los primeros remezones del dólar, las principales cabezas del Gobierno desoyeron la alarma. A la semana siguiente Federico Sturzenegger, titular del Central, desató el increíble torniquete de la suba de las tasas de interés. El lunes último se decidió pedir una asistencia al Fondo Monetario Internacional (FMI), cuya negociación está en curso y es aún un enigma. El ciudadano común debió desayunarse en apenas 10 días sobre la gravedad de la situación. La recurrencia al FMI fue vendida como un gesto previsto y solvente. En verdad se cocinó en 48 horas cuando Luis Caputo, el ministro de Finanzas, entró en pánico. Luego Macri llamó a la jefa de la entidad, Christine Lagarde.
El pedido de socorro también dejó otros registros. Nicolás Dujovne, el ministro de Hacienda, dijo al comunicarlo que se trataba simplemente de una solicitud de financiamiento preventivo. Luego aclaró que sería una línea de crédito flexible. Sin condicionamientos. Una idea que reforzó Marcos Peña, el jefe de Gabinete. Es un mecanismo que, en la región, disponen ahora Colombia y México. Son para utilizar fondos en caso de que los gobiernos lo consideren necesario. Para esa variante, sin embargo, es imprescindible poseer resortes básicos muy sólidos de la macroeconomía. No es lo que le sucede a la Argentina. Finalmente el Gobierno admitió que se tramita un stand- by que requiere de condiciones y monitoreos de parte del FMI. Una cuestión conocida aquí. En la cual están inmersos ahora un conjunto de países que no se caracterizan por sus brillos económicos. Por citar algunos: Bosnia, Moldavia, Gabón, Ucrania y Costa de Marfil.
El problema no sería el retorno al FMI. El Gobierno deberá por esa decisión pagar un costo debido a que el relato kirchnerista fue en ese campo eficaz. Caló en vastos sectores de la sociedad. Remitió a una recuperación épica de soberanía que durante años sirvió de telón para ocultar otras cosas. Néstor Kirchner canceló de un saque la deuda con el FMI pero nunca retiró al país como miembro del organismo. Cambió un financiamiento históricamente de tasas bajas aunque condicionado por otro políticamente útil a su proyecto. Tomó préstamos de Venezuela, cedidos por Hugo Chávez, al 13%. Sin exigencias.
Aquel costo que el Gobierno deberá afrontar también responde a un pecado propio. El relato oficial hasta la semana anterior transmitía que todo andaba bien. Que las metas de la inflación y el crecimiento, más allá de señales inquietantes, se iban a cumplir. Este desacople con la realidad es el que ahora causa perplejidad. Porque los protagonistas no atinan a adaptar el libreto. El Presidente aseguró que “este camino conduce a un futuro mejor”. ¿Significa que durante los dos primeros años se transitó un sendero equivocado? Peña afirmó que el regreso al FMI “no quiere decir que la historia siempre se repite”. La impresión colectiva, por el giro de las últimas horas, es exactamente esa.
Los crujidos por el modo de gestión se ramifican también en el andamiaje de Cambiemos. La decisión de recurrir al FMI fue consultada con Carrió y los radicales cuando ya estaba tomada. Los socios entienden el momento y se encolumnaron con Macri. Pero quedan secuelas. De hecho, Carrió y otros seis diputados de la Coalición no votaron en la sesión por las tarifas. No se percibe en el macrismo ningún espíritu aliancista. Salvo en los tiempos electorales. Lo del FMI tiene antecedentes frescos. Uno fue el famoso mega DNU que, por presión interna y de la oposición, mutó en tres proyectos de ley que aún duermen en el Congreso. Otro, la repentina nominación de Inés Weinberg de Roca para ocupar la Procuración General que dejó vacante Alejandra Gils Carbó. La más ruidosa resultó la apertura del debate sobre la Ley de Aborto, que no estaba en los cálculos de casi nadie. Que, sin desmerecer un gramo la importancia del tema, pareció haber sido lanzado por el Gobierno para retomar la agenda pública y disimular inconvenientes económicos que empezaban a despuntar.
Dentro del propio macrismo existen dirigentes que admiten dificultades en el desenvolvimiento de la política interna. Suponen, además, que el acercamiento con el FMI demandará un frente compacto. Con participación incluso de sectores peronistas. Porque parece inevitable que las condiciones del organismo de crédito deberán contar con algún aval opositor para que no terminen naufragando.
Macri perdió, en ese sentido, dos oportunidades. Cuando ganó en el 2015 y al revalidar su título en octubre del año pasado. Por entonces no asomaba esta tormenta y el Presidente y su círculo áulico calcularon que un pacto con la oposición desteñiría la condición de novedad política que se empeña en esgrimir Cambiemos.
Para colmo, el Gobierno se topó con otra ingrata sorpresa. El kirchnerismo cuestionó la negociación abierta con el FMI. Pero Cristina, asesorada por un ex ministro, se encargó de sellar su boca. Era la única voz que le servía de verdad a Cambiemos para poder confrontar. Y reeditar peleas que siempre dejaron réditos. La abstención de la ex presidenta ha dejado al oficialismo sólo delante de su espejo.
Nada será igual desde ahora ni para Macri ni para Cambiemos. El Presidente hizo una insinuación de haber comprendido el escenario cuando se reunió con gobernadores peronistas y con empresarios. Debe conseguir el aval del FMI. Cerrar el acuerdo vigésimo séptimo de nuestro país desde 1958. Casi todos incumplidos. Debe domar los mercados rebeldes. Debe evitar una disparada inflacionaria y que la economía se planche. Todo, antes de ingresar en el 2019 para pugnar por su reelección. Mucho más incierta hoy que hace apenas unos meses.
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