A MODO DE PRESENTACION

Ya esta. El sueño se cumplió. Dejare de escribir en las paredes, ahora tengo mi pagina propia. Soy un periodista de alma, que desde hace 40 años vive y se alimenta de noticias. Tenia 18 años cuando me recibieron en El Liberal de Santiago del Estero, el doctor Julio Cesar Castiglione, aquien le debo mucho de lo que soy me mando a estudiar dactilografia. Ahí estaba yo dando mis primeros pasos en periodismo al lado de grandes maestros como Noriega, Jimenez, Sayago. Gracias a El Liberal conocí el mundo. Viaje varias veces a Europa, Estados Unidos, la lejana Sudafrica y América del Sur, cubriendo las carreras del "Lole" Reutemann en la Formula 1. Después mi derrotero continuo en Capital Federal hasta recalar para siempre en Mar del Plata, donde nacieron tres de mis cinco hijos y conocí a Liliana, el gran amor de mi vida. Aquí fui Jefe de Redacción del diario El Atlántico y tuve el honor de trabajar junto a un enorme periodista, Oscar Gastiarena. De el aprendí mucho. Coqui sacaba noticias hasta de los edictos judiciales. Bueno a grandes rasgos ese soy yo. Que es Mileniomdq, una pagina en la web en donde encontraras de todo. Recuerdos, anedoctas, comentarios. Seré voz y oídos de mis amigos. Ante un hecho de injusticia muchas veces quisistes ser presidente para ir en persona al lugar y solucionar los temas. Eso tratare de ser yo. Una especie de justiciero ante las injusticias, valga el juego de palabra. No faltaran mis vivencias sobre mi pago, Visiten el lugar, estoy seguro que les gustara. Detrás de mis comentarios idiotas se esconde un gran ingenio.

jueves, 26 de abril de 2018

HAY GRIETA PERO CAMBIEMOS AGUANTA



Por Eduardo van der Kooy
"Tengo una idea."
Esas tres palabras parecen ser las que en estas horas complejas se repiten con frecuencia en el poder. Puede dispararla un ministro, un secretario o un funcionario de tropa.
La frase apunta siempre a lo mismo. Facilitarle al Gobierno una salida del atolladero en que lo metió la discusión por el ajuste de tarifas. Es decir: se sabía desde el año pasado que el gas, sobre todo, y la luz volverían a aumentar.
Habría faltado previsión política por un motivo: el macrismo supuso que a esta altura iba a poseer una oferta económica -la inflación- más seductora de la que tiene para la sociedad. Tampoco contaba con que la transparencia de la gestión, en ciertos nichos, permaneciera bajo la lupa popular.
Primero el Gobierno no midió adecuadamente el golpe al bolsillo. Mauricio Macri se encandiló demasiado, a lo mejor, con las cifras que le acercó Juan José Aranguren, el ministro de Energía.

¿Qué señalaron? Que a pesar a los aumentos registrados durante 2017 no habían mermado ni los consumos masivos de gas ni los de electricidad. Fue como colocar el ojo en una mirilla.
Es cierto que se trata de una conducta cultural que tiene dos explicaciones. El promedio de los ciudadanos sigue creyendo que la Argentina es un país con riquezas incontables. Una historia vieja.
Después de la gran crisis de 2001 la sociedad se habituó a las facilidades que brindó el kirchnerismo. Mantuvo las tarifas encorsetadas desde 2003. Cristina Fernández insinuó en 2011 la posibilidad de recurrir a la “sintonía fina” para bajar subsidios. Quedó en la nada no bien visualizó las primeras resistencias.
El equívoco del Gobierno radicó en la estrechez de la observación. No reparó, por ejemplo, en una contradicción fenomenal. Común en comportamientos colectivos.
Aquellos consumos, es cierto, no cayeron. Pero lo de los alimentos, sí. Ese parece ser el primer reflejo de la gente a la hora de ajustar el cinturón.
Hace tres años, un lapso que abraza el ciclo kirchnerista, que aquel rubro básico viene en declinación. En parte modificó hábitos de consumo. La del hipermercado por el mayorista o el comercio minorista.
Pero también va dejando un lastre de desocupación. En tres años se perdieron en el sector casi 50 mil puestos de trabajo.
Tampoco el ajuste de tarifas formó parte de la agenda previa de Cambiemos. El debate afloró cuando las cartas estuvieron echadas. Pese a que la estrategia tarifaria, también para la oposición, había quedado establecida cuando se realizaron las audiencias públicas.
Aquel debate no debe representar ninguna señal de alarma. Porque los conglomerados políticos funcionan de esa manera. Aunque también resultaría conveniente evitar el desgaste público innecesario. La Argentina carece de tradición y cultura en torno a gobiernos multipartidarios. De allí que cada diferencia interna sea capaz de apreciarse como una crisis.
Otras naciones más calificadas en ese terreno no les temen a dichos problemas. El Frente Amplio gobierna Uruguay desde hace una década bien larga. Administra la principal ciudad del país, Montevideo, desde 1990.
Los dos líderes destacados han tenido contrapuntos memorables por temas de alta sensibilidad. Tabaré Vázquez, actual mandatario, resistió internamente la legalización de la venta de marihuana que sancionó una ley del Congreso cuando reinaba José Mujica. Vázquez impuso ciertas restricciones no bien inició su segundo período en el Palacio Libertad. El frenteamplismo, con todos sus incordios, sigue gozando de buena salud.
En Cambiemos el debate hizo ruido por las advertencias de Elisa Carrió y del radicalismo. El Presidente aceptó una salida de consenso que contempla la posibilidad de prorratear el pago de las cargas tarifarias, incluso fuera de estación.
Aunque siempre queda boyando un interrogante: ¿le importa más a Macri fortalecer la coalición o consolidar sobre todo al PRO? Eso puede verse reflejado en las candidaturas para las elecciones del año que viene. El radicalismo quiere recuperar espacio perdido.
Aquella duda contó esta semana con otro condimento. Emilio Monzó dejó trascender que no renovará su banca en 2019. Dejará de ser entonces el titular de la Cámara de Diputados. El teatro donde el Gobierno compuso la mayor parte de sus acuerdos con la oposición para sancionar leyes que afianzaron la noción de gobernabilidad.

El presidente Macri, Monzó y la vice Michetti. (Pedro Lázaro Fernández)
El presidente Macri, Monzó y la vice Michetti. (Pedro Lázaro Fernández)
Las diferencias con Monzó surgieron durante el primer año de gestión. Cuando el diputado consideró que era inteligente y factible -oteando el horizonte- cooptar a sectores del peronismo mareados por la diáspora en que lo había sumido la derrota de 2015. Se estrelló contra la negativa de Marcos Peña y el macrismo rancio. Donde la prédica del asesor ecuatoriano Jaime Durán Barba acostumbra permear.
Para ellos, aquel mecanismo hubiera implicado un retorno a las antiguas prácticas políticas de las cuales el PRO reniega. Pero no siempre.
Durante 2017 esas visiones contrapuestas se acentuaron. En el Congreso el oficialismo intentó articular acuerdos que la Casa Rosada se encargó de bloquear.
La colisión de Monzó no fue sólo con el jefe de Gabinete. También con María Eugenia Vidal por su política de alianzas circunstanciales con Sergio Massa en Buenos Aires. El ex ministro peronista de Felipe Solá sintió entonces que no tenía más lugar.
La decisión de apartarse en 2019 fue conversada personalmente con Peña. De inmediato se enteró Macri. Nadie intentó persuadirlo de lo contrario.
Si un pacto con sectores peronistas para ampliar la base de Cambiemos fue objetado por viejo, ¿qué podría suceder a futuro con el radicalismo? Es el interrogante que da vueltas ahora en el principal socio de la Coalición.
La anticipación con que fue filtrada la salida de Monzó plantea otra duda. ¿Cómo hará el Gobierno en Diputados para sellar acuerdos con la oposición en el largo recorrido que falta hasta 2019?
El oficialismo, en ese sentido, podría quedar debilitado.Aunque es cierto que el Congreso difícilmente ocupe hasta después de las elecciones el centro de gravedad de la escena.
El corrimiento de Monzó podría potenciar el protagonismo de Rogelio Frigerio. De hecho, el ministro del Interior comandó en compañía de Aranguren el incipiente acuerdo con los gobernadores que exhibe dos patas.
El financiamiento de la tarifa social. Sobre este punto existe unanimidad. La baja de las tasas provinciales, en cambio, continúa en debate. ​Más allá del fuerte gesto político que hicieron Vidal y Horacio Rodríguez Larreta para amortiguar en Buenos Aires y la Ciudad el impacto de los ajustes tarifarios.
El resto de los gobernadores, incluso los radicales Alfredo Cornejo (Mendoza) y Gerardo Morales (Jujuy), subrayan que no existen equivalencias con los distritos más poderosos del país.
Se conoce el frondoso volumen de recaudación en Capital. La gobernadora bonaerense, por su lado, fue beneficiada con fondos extraordinarios -este año, $ 40 mil millones- extraídos de la sanción de la reforma previsional.
La discordia podría representar una plataforma propicia para la convergencia peronista.
Juan Manuel Urtubey, de Salta, con aspiraciones presidenciales, se apuró a cuestionar el vínculo fiscal que existe entre la Nación y las provincias. Domingo Peppo, del Chaco, y Carlos Verna, de La Pampa, lo secundaron.
Aquella convergencia resulta todavía confusa. Este martes el peronismo federal lideró un plenario de comisiones en Diputados al que se sumó el kirchnerismo. Pero el propio Frente para la Victoria boicoteó la semana anterior una sesión en la Legislatura bonaerense fogoneada por el PJ y el massismo para frenar la aplicación del aumento de tarifas.
Todos volverán a encontrarse este miércoles para forzar con quórum propio una nueva sesión que tiene dos metas: resarcirse del fracaso de la semana pasada y comprometer públicamente otra vez a Cambiemos.

miércoles, 25 de abril de 2018

UNA CAMPESINA GALLEGA ES EL DOBLE DE TRUMP


¿Donald Trump con falda y una azada al hombro?Naturalmente no, pero el asombroso parecido de una campesina española con el presidente de Estados Unidos llamó la atención de las redes de inmediato y se convirtió en viral.
"Madre mía, mi foto ha llegado muy lejos. Digo yo que será por el color del pelo", bromeó Dolores, de 64 años, citada este martes en el diario La voz de Galicia al comentar la imagen compartida miles de veces en TwitterInstagram o Facebook y por la red de mensajería Whatsapp.

La mujer con la azada al hombro en su campo de Galicia.
La mujer con la azada al hombro en su campo de Galicia.
La foto fue tomada casi por casualidad por la periodista del diario, Paula Vázquez, para un reportaje sobre la cosecha y el trabajo en el campo en Galicia, noroeste de España. Dolores aparece caminando al huerto en Nantón, la pequeña localidad de 500 habitantes donde vive.
Vázquez subió la instantánea a su cuenta de Instagram sin percatarse del parecido entre la protagonista y Trump, bronceado y peinado incluidos. "En persona no es para tanto", aseguró la redactora en una de las muchas entrevistas que le hicieron medios de toda España.

Trump tratando de plantar este lunes un árbol en la Casa Blanca. No maneja bien la pala. AFP
Trump tratando de plantar este lunes un árbol en la Casa Blanca. No maneja bien la pala. AFP
Sí detectó la extraña familiaridad otro usuario de Twitter, que colgó la foto con el escueto texto: "Donald Trump en la Costa de la Muerte" (la región gallega donde fue tomada imagen). En tres días, el tuit recibió casi 9.000 "me gusta" y fue compartido casi 5.000 veces.
Ante la inesperada fama de Dolores, la periodista volvió a visitarla en su casa y publicó la conversación en su diario. Junto a una foto de la protagonista tomando un café que confirma el notable parecido entre la campesina y el mandatario.

Dolores ni siquiera tiene celular. Y dijo que a lo mejor se parece a Trump por "el color amarillo del cabello".
Dolores ni siquiera tiene celular. Y dijo que a lo mejor se parece a Trump por "el color amarillo del cabello".
Dolores comenta con humor que el mundo digital le resulta ajeno y que ni siquiera tiene teléfono móvil. "Miro todo lo que me muestran mis hijas, pero nunca me picó la curiosidad por tener uno", cita Vázquez a la mujer. "Ellas me dicen que voy a ser famosa por esta foto, pero yo digo que no entiendo nada".
Agencia dpa.

martes, 24 de abril de 2018

AQUELLOS ASADITOS DE LAS OBRAS

En 2015, el obrero Miguel Sola trabajaba en la construcción de una torre de 44 pisos en Puerto Madero. Allí, en los mediodías de lunes, miércoles y viernes, un aroma irresistible empezaba de pronto a trepar por el armazón de vigas: el del asado del almuerzo.
Pero cuando esa edificación terminó, junto con sus máquinas y herramientas, los obreros también se llevaron el intenso perfume a asado. Hoy, aunque en Puerto Madero se ejecutan nuevas obras, ese olor ahora es muy débil; lo mismo ocurre en las construcciones de todos los barrios porteños. Lo explica la caída en el consumo de esa comida entre los trabajadores.
El fenómeno tiene sus causas en el declive general del consumo de carne vacuna en el país, el reimpulso de una norma porteña que impide prender fuego en la vía pública y la proliferación de empresas de catering que proveen a las obras con menús más variados. Paralelamente, por el aumento de trabajadores paraguayos en algunas obras se preparan platos tradicionales del país vecino. Rey indiscutido de los almuerzos en las obras, el asado era consumido varias veces a la semana. Pero hace un puñado de años fue derrocado: ahora, en las construcciones más importantes es preparado solo los viernes, mientras que en las medianas y chicas apenas se come cada quince días o una vez al mes.
"Al mediodía hacemos sándwiches de paleta y queso", contó Oscar Moyano, de 43 años, que es capataz en las obras de peatonalización de la avenida Corrientes y trabaja en el rubro desde los 14 años. Dice que hasta hace poco en las obras se asaba falda todos los días: "Pero el salario ya no acompaña a los demás aumentos", se lamenta.
Un "ayudante" -el rango más bajo en la escala jerárquica de las obras- cobra unos de $20.000 mensuales incluyendo adicionales, según fuentes de la Unión Obrera de la Construcción (Uocra). En tanto, el kilo de falda, el corte parrillero más económico, vale unos $61.
"Un sándwich de fiambre te da poca energía y el cuerpo enseguida te pide comer de nuevo", se queja Moyano. Agrega que, con la llegada del frío, para los obreros es importante almorzar algo caliente. "Pero comprar comida en el centro es carísimo", cuestiona.
Cuando el año pasado Moyano trabajó durante cuatro meses en una obra en la ruta 9, cada mediodía preparaba el almuerzo en un disco de arado: guisos, churrasquitos, hamburguesas, alitas de pollo. Además, cuenta que el disco es práctico porque se cocina con llama, no con brasas, por lo que al fuego se lo alimenta con cualquier cosa, como papeles, cartones, maderas. "Comprar fiambre para cinco personas cuesta lo mismo que pata y muslos para hacer al disco una comida en serio: unos $400", compara.
Pero ahora, en el centro, no puede usar el disco porque en marzo de 2016 un digesto jurídico aprobado por la Legislatura dio nuevo vigor a una ordenanza de 1968 que prohíbe encender fuego en la vía pública.
Carlos Ojeda, de 52 años, es capataz en una obra en construcción a metros del Obelisco. Recuerda que hasta aquella fecha, en los trabajos en la vía pública solía comer asado dos veces a la semana. "Cortábamos fierros y alambres para hacer la parrilla, que poníamos sobre una carretilla llena de tierra para prevenir accidentes", dice. Pero ahora almuerza un sándwich de paleta y queso.
El retroceso del asado en las obras acompaña la caída del consumo de carne vacuna que se registró en el país en la última década. Mientras en 2007 era de 67,1 kilos por habitante, diez años después la cifra cayó a 58,4 kilos.

Desde la casa

"Comemos cada vez menos asado, no alcanza la plata", dice Hugo Salto, de 52 años, que trabaja en la construcción desde 1993. "Se volvió casi un lujo", protesta. Y explica que ahora a la obra donde cumple tareas, en Libertador y Olleros, lleva comida desde su casa: guisos de arroz o fideos, pollo.
Desde hace unos tres años, en las obras más importantes empezó a imponerse un nuevo hábito en la organización del almuerzo: empresas de catering que proveen bandejitas con viandas (ver aparte). La práctica surge de un acuerdo con los delegados. El menú, que cambia todos los días, es surtido: milanesas, pastas con estofado, guisos de pollo, pastel de papas,
La alimentación en el sector de la construcción también se vio modificada por el origen de los obreros. Progresivamente creció la proporción de trabajadores extranjeros: hoy representan alrededor del 30%, según estimaciones de la Uocra. Los paraguayos son la mayoría.
Entre 2011 y 2017 se radicaron en el país unas 590.000 personas provenientes de Paraguay, según datos de la Dirección Nacional de Migraciones. Y se estima que el 27,4% de los varones paraguayos ocupados trabajan en la construcción, según el Grupo de Estudios Sociales sobre Paraguay de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.
En las obras donde dominan los paraguayos es frecuente que, al mediodía, se sirvan platos de ese país. Por ejemplo, el "puchero paraguayo", preparado con osobuco y fideos o arroz. "Para el paraguayo, un plato que no tiene carne no es comida", se ríe Crispín Aquino, administrador de una constructora que levanta un edificio en el centro porteño, con un 85% de obreros de esa nacionalidad. "Comemos comidas pesadas porque se trabaja pesado", dice. Lamenta no poder servir la célebre sopa paraguaya porque se precisa un horno.
En las obras también aumenta el número de obreros bolivianos. "Comen muy poco. A veces, apenas pan y cebolla", cuenta Jorge Benítez, titular de Luciano SA, que ejecuta trabajos de infraestructura. Dijo que los bolivianos son muy frugales porque prefieren ahorrar para comprar materiales para construir sus viviendas o enviar plata a sus familias en Bolivia.

lunes, 23 de abril de 2018

HORA CLAVE DE CAMBIEMOS


Por Eduardo van der Kooy
El Gobierno atraviesa otro momento difícil. Que forma una nube sobre el horizonte electoral del 2019. Sería la cuarta ocasión en dos años, si se hace un cómputo a trazo grueso. La primera, como ahora, resultó detonada por el tarifazo del 2016 (gas, luz y agua) que se vio forzado a revisar. La segunda, provocada por la desaparición y muerte del artesano Santiago Maldonado, en el medio de un conflicto con grupos mapuches radicalizados de Chubut. La tercera, la reforma previsional que modificó la ecuación para compensar los haberes jubilatorios. Convertida en una verdadera pulseada de poder con la oposición. Con reflejo en la violencia callejera.
Ahora regresó la discusión por la actualización de tarifas. Aunque en un contexto quizá más erosionado que en las oportunidades anteriores. Por cuestiones que atañen antes a déficits del propio Gobierno que a méritos de la oposición. La promesa de la baja inflacionaria viene perdiendo credibilidad porque los números continúan siendo altos. Cambiemos debe dedicarle tiempo, con frecuencia, a explicar porosidades en la pureza de su gestión. Existe una tensión permanente entre la legalidad y la ética. La saga comenzó en diciembre con el escandalete de Jorge Triaca, el ministro de Trabajo. Se prolongó en Juan José Aranguren, el ministro de Energía, Luis Caputo, el ministro de Finanzas y Nicolás Dujovne, su par de Hacienda. La nómina puede continuar. La combinación de aquellos dos factores, sumados a otra vuelta de tuerca en las tarifas, servirían para alegar las oscilaciones del humor social. Sobre todo, en las capas que se aferraron a Cambiemos para ponerle fin al kirchnerismo.
El dato político novedoso en la Argentina, dentro del marco de turbulencias, sería la capacidad de flotación de la coalición oficial. Un aspecto clave para la gobernabilidad. Que abre una puerta hacia el futuro, incierta en el presente: la chance que Cambiemos vaya mutando de una alianza electoral exitosa en otra de gobierno.
Se trata de una transición compleja. Porque no parece todavía bien internalizada por ninguno de sus actores. El PRO es un partido que abunda en formalidades. Pero la conducción, con sus bemoles, la ejerce sólo Mauricio Macri. Las discusiones se dan en la intimidad de su círculo. Ni siquiera muchas veces integran el ámbito partidario. Aunque tallan Marcos Peña, María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta. La Coalición Cívica se sintetiza en Elisa Carrió. El radicalismo parece la expresión más diversa por una confluencia de razones: posee mayor tradición política que los demás socios, cuenta con un núcleo de dirigentes que conservan, aunque menguado, poder territorial. Tiene la ambición de recuperar protagonismo que fue resignando durante los períodos del alfonsinismo y de la Alianza que comandó Fernando de la Rúa. Parece natural que con tal composición surjan las fricciones en la entente oficialista.
Aquello que está faltando, dentro y fuera de Cambiemos, es el sentido cultural y político que emana de cualquier coalición. Basta con mirar a Uruguay y Chile para entenderlo. El Frente Amplio y la Concertación están integrados por una decena de partidos. En un abanico que abraza desde el comunismo hasta la democracia cristiana. Perviven desde hace más de 30 años.Nuestro país exhibe dos condicionantes históricos. La institución del hiperpresidencialismo. También el predominio que tuvo, al menos desde la recuperación democrática, el peronismo en el ejercicio del poder. La representación peronista fue siempre vertical. Con exacerbaciones muy marcadas, como las del ciclo kirchnerista.
Por esa razón, cualquier discusión en Cambiemos, más allá de la importancia que tenga, parece ser visualizada siempre como una crisis. Incluso en la sociedad común. Aquella que resulta espectadora alejada de los avatares políticos. Ese constituye un desafío que Macri y sus socios deberán superar. Tal vez, apelando con más frecuencia al ejercicio de la horizontalidad. ¿Hacía falta que se desataran las tensiones internas para que el Presidente resolviera escuchar ecuaciones alternativas al ajuste tarifario drástico de Aranguren? ¿Hacía falta la previa advertencia de Carrió?
La necesidad de recomponer tarifas no significó una discordia dentro de Cambiemos. La cuestión fue la metodología. En una sociedad estragada por la pobreza. Que insinúa comprender que, al fin, la fiesta kirchnerista habría que pagarla. Como sucedió, de modo infinitamente más traumático, cuando se extinguó el menemismo. Las cifras sobre subsidios gastados en los últimos doce años son espeluznantes. Están en conocimiento de Carrió y los radicales. Se inyectaron en ese tiempo US$ 51 mil millones en las tarifas de luz para hacerlas dóciles a los bolsillos. También se recurrió a otros US$ 27 mil millones para morigerar el pago del consumo de gas. Es decir, cerca de US$ 80 mil millones. El sistema quedó colapsado. Volver de ese descalabro no resulta agradable para nadie.
En ese punto radicaron las diferentes percepciones en la coalición oficial. El macrismo está obsesionado por recuperar terreno para atraer las inversiones y empujar el hasta ahora tibio crecimiento económico. Pero esas variables no responden a ninguna magia. Las inversiones podrían llegar cuando se recomponga la confianza global en el país. Política, económica, jurídica e institucional. Probablemente ni siquiera alcance con dos hipotéticos mandatos de Cambiemos. Mientras tanto, no se puede descuidar a una población sufrida sin cuya participación resulta imposible apuntalar cualquier poder.
Sobre ese aspecto, Carrió y el radicalismo demostraron mayor piedad espontánea. La diputada fue una pieza clave para que el Gobierno frenara. Como sucedió cuando el fuego amenazó en diciembre la reforma previsional. Sin perder de vista nunca lo que estaba en juego. La mujer se pronunció al comienzo, en medio del fragor, por la suspensión de los aumentos. Advirtió el error luego de una comunicación con la Casa Rosada. Lo cambió por la idea de una salida consensuada. Los radicales elaboraron el programa del pago cuotificado y no estacional que atenúe el impacto. La receta que terminó aceptando el Presidente. ¿Se corren riesgos? Quizás habrá que mirar cuánto decae la inflación.
Cambiemos convive con sus dificultades. Además, no está sola en el teatro político. Aunque se percata un poco tarde. La oposición fragmentada encontró en este asunto de altísima sensibilidad social una estación de encuentro. Anticipó la época que amanece: la del reto permanente a las minorías oficiales en el Congreso. Con la mira en el año electoral. El kirchnerismo y la izquierda llevaron la iniciativa. Con matices diferenciados en las propuestas, se montaron el Frente Renovador y el bloque peronista. Aquel que bajo la batuta del senador Miguel Angel Pichetto alumbró en Gualeguaychú. Que en los dos años iniciales de Macri colaboró para franquear ciertas leyes. Ahora empiezan a privilegiar la confrontación con Macri, sin hacerle asco a la compañía kirchnerista.
Al Gobierno lo terminaron salvando la semana pasada una comunión de imponderables. Aunque la ofensiva opositora continuará. En primer término, cierta premura de esa oposiciónpara realizar la sesión especial. Cuando el ajuste de las tarifas representa todavía una discusión teórica. Una situación distinta hubiera sucedido, a lo mejor, con las primeras boletas de gas liquidadas en las manos y en el recinto. También sorprendió la falta de quórum. El titular del FPV, Agustín Rossi, había asegurado el martes, delante de Emilio Monzó y Mario Negri, que contaba con número de sobra. En el camino quedó una trapisonda oficialista que evitó que se llegara a la cifra de 129 del quórum. De todos modos, para aprobar un proyecto, la oposición hubiera requerido los dos tercios. Por tratarse de una sesión especial.
La conducta de los gobernadores también resultó dispar. Influyó en la frustración opositora. Pero existieron señales que Cambiemos no debe soslayar. Hubo diputados por Córdoba, que lidera Juan Schiaretti. Hombre de diálogo fluido con Macri. El gobernador habría ofrecido su provincia como sede para la próxima cumbre del peronismo federal. También se hizo notar Pablo Kosiner, discípulo de Juan Manuel Urtubey. El mandatario de Salta está desmalezando el terreno para distanciarse del Gobierno y dar un envión a su candidatura presidencial.
El gran incordio en el peronismo sigue siendo Cristina Fernández. Sus posturas extremas espantan a los aliados y sólo convocan a la izquierda. Propuso, por ejemplo, rebajar las tarifas. También esa intransigencia constituye un escollo para aquellos dirigentes que promueven la unidad kirchnerista-peronista del 2019. Y así terminar con Macri. Aún con la presunción de que la ex presidenta acepte marginarse para facilitar el acuerdo, resulta quimérico pensar en su jubilación. Menos aún que repliegue a su tropa. El FpV renovará en 2019 a 38 diputados y dos senadores. Entre los que figuran nombres urticantes: Máximo Kirchner, Axel Kicillof, Eduardo De Pedro, Rodolfo Tailhade y Andrés Larroque. Que la última semana rindió un homenaje en el recinto al encarcelado Julio De Vido.
Tal paisaje podría deleitar los ojos de Macri. Alimenta además su proyecto de reelección. Las ventajas políticas continúan siendo entonces las de siempre. Podrá añadir el efecto de la obra pública, impulsada con inversiones millonarias. Son activos que nadie sabe hasta dónde alcanzarán. Sobre todo, si no logra también domar la inflación y mejorar la transparencia de su equipo.
Copyright Clarín 2018.-

domingo, 22 de abril de 2018

FEMINISMO Y CAMBIO DE EPOCA


Por Jorge Lanata
El feminismo cambió la conversación. Como todo proceso en evolución, nos está obligando a rever creencias adquiridas, a redefinir otras y, en todo caso, a ejercer la crítica en la discusión. En el aluvión discursivo rueda de todo: desde personas impresentables como Malena Pichot hasta académicas redescubiertas como Camile Paglia.
Esta semana, en Infobae, el abogado Sebastián Sal escribió una columna provocadora titulada “Los proyectos de ley de aborto legal: un gran logro masculino”. Allí planteó que “en ninguno de los proyectos presentados se establece que las mujeres, deseosas de ser dueñas de su propio cuerpo, como si no fuera así, tengan que contar con el consentimiento del hombre que fecundó el óvulo para abortar. Estamos hablando, obviamente, de los casos en los que se sabe quién es el padre y en los que no son producto del delito de violación, ya que sería ridículo consultar a un violador para abortar. Pero, en los demás casos, en los que se sabe quién es el padre y el embarazo es producto de una relación consentida, la ley tampoco menciona a los hombres. Es decir, el varón no tiene ningún derecho sobre el embrión que, según estos proyectos feministas, es “propiedad” exclusiva de la mujer. Para ser más claros, una mujer casada bien podría abortar sin siquiera preguntarle a su pareja, que en este asunto no tendría ni voz ni voto. Ahora bien, si los hombres no van a tener derechos sobre esa vida en gestación, ¿por qué deberían tener obligaciones?”.
Entre los intelectuales de Nueva York, donde el Me Too se ha convertido en una especie de Biblia que nadie se anima a cuestionar, el nombre de Leon Wieseltier, editor durante décadas de The New Republic, ha sido incorporado a la blacklist, lo que le valió ser despedido de su nuevo proyecto editorial, la revista Idea, que suspendió su salida.
Vale la pena revisar las acusaciones que pesaron sobre Wieseltier:
---Le preguntó a mujeres en la oficina sobre su vida sexual y les habló de la propia.
---En una ocasión entró en detalles sobre los pechos de una ex novia.
---Según un testimonio “obligó a una mujer a mirar una fotografía de una escultura desnuda en un libro de arte y le preguntó si había visto alguna vez una imagen mas erótica. Ella describió que estaba conmocionada y asustada durante el incidente”.
---Comentó sobre lo que llevaban puesto las mujeres en la oficina e, incluso, les dijo que sus vestidos “no eran lo suficientemente ajustados”.
---Le escribió una nota a una empleada en la que le agradeció por llevar una minifalda.
---Tocó la espalda de una mujer (hablamos de la parte superior de la espalda).
Los hechos mismos lo describen: Wieseltier es un sobón, un baboso, un pesado. Pero, por ahora, la estupidez o el machismo social no son un delito penal. Ninguna de las denuncias –como en todos los otros casos- fue judicializada porque no hay encuadre actual para hacerlo. Pero a Wieselter le costó la carrera.
No conozco a Wieselter y no tengo interés alguno en defenderlo, pero me pregunto si –como reacción culposa a décadas de haber ignorado el asunto- la sociedad no está sobreactuando su corrección política al punto de volverse tan autoritaria como el machismo que intenta combatir.
Acusaciones informales sobre hechos que sucedieron muchas veces hace décadas logran un impacto social superior al que lograría, incluso, una condena formal. No estoy, es obvio, hablando de violaciones, abusos físicos, etc. Pero debe notarse la paradoja: el asesinato prescribe a los diez años, comentar una minifalda conlleva perpetua. Es también sensato que sea el testimonio de la víctima el que tenga mayor peso frente a delitos de difícil prueba. Pero que la sociedad otorgue una especie deinfalibilidad papal a ciertas denuncias puede ser tanto o más peligroso que el delito que se persigue.
Esta columna consultó a varios abogados del foro local frente a un fenómeno creciente: las denuncias falsas por pedofilia en del marco de divorcios conflictivos. Según la doctora Mariana Gallego “lamentablemente es más común. No necesariamente en los divorcios, también en parejas que se separan sin estar casadas pero con hijos. No sé si hay estadísticas oficiales que comprueben esto. Te puedo hablar de lo que pasa adentro de mi estudio. Yo recibo, por lo menos, dos consultas semanales de padres que por distintos motivos fueron denunciados por sus ex parejas por situaciones de abuso. Actualmente tengo muchos en trámite y con causa penal, no solo civil. Algunos por suerte los pudimos parar a tiempo y otros hace años que no ven a sus hijos. En la mayoría de los casos es un abuso sexual sin acceso carnal. Por ejemplo, la madre dice que el papa le hacía jugar al juego del dedito (el nene se tiene que meter el dedo en la cola). Otro caso decía que el papá le hacía mirar las tetas de la nueva pareja. En la mayoría de los casos estas denuncias son desestimadas a lo largo del proceso y en algunos casos los chicos son manipulados previamente. A veces son cosas chiquitas que no llegan a ser abusos y la madre lo magnifica.(…) Cuando se habla de denuncias falsas se necesita un juez que diga que la denuncia es falsa, y esto nunca ocurre. No hay una causa que determine que la denuncia es falsa. Lo que está claro es que cuando arreglaron la cuestión económica se retira la denuncia”.
Para Bernardo Beccar Varela “si la denuncia es de tal gravedad que se transforma en una denuncia penal ya no es tan fácil levantarla. Si se trataba de violencia verbal en la convivencia tal vez con la separación pierda mucha importancia y luego se converse para levantar la restricción”.
Para Mauricio D’Alessandro estas denuncias sí están en aumento: ”Es algo que define el divorcio porque ya lo tenés al hombre en una causa penal y por lo menos le quitás lo más importante que es el acceso a los hijos. Hay cosas que antes no eran vistas como abusos y ahora la gente está más alerta. Hace diez años era común que un padre se bañara con los hijos. De estas denuncias prospera una de diez. Habitualmente los hombres y las mujeres despechados de la nueva pareja de la mujer denuncian casos de abusos. Si hay conflicto, al menos la mitad de las veces denuncian que en la nueva relación pasan cosas que pueden afectar la psiquis del chico. La mitad de las denuncias son exageradas; por ejemplo que un grito es violencia psicológica”.
La paranoia social sobre la pedofilia-¿hace falta decir que es un delito execrable?- ha naturalizado una conducta triste: hemos dejado de acariciar a los chicos o lo hacemos con la prudencia de quien se siente observado. Hay un largo camino por recorrer, hay mucho para discutir y lo peor que podemos hacer es transitar ese camino en silencio por miedo a ser “malinterpretados”.
Informe: Juana Bugallo

sábado, 21 de abril de 2018

LA EMOTIVA HISTORIA DE UNA FOCA


La foca que fue rescatada el año pasado en la playa Horsey en Norfolk, Inglaterra, con un frisbee amarillo en el cuello fue curada y devuelta al mar de manera exitosa. El plástico en el cuello le había generado una gran herida, lo que derivó en graves problemas de salud.
En septiembre, un guardavida observó a una foca con un frisbee en la orilla del mar e inmediatamente alertó al grupo Friends of Horsey Seals, que se dedica a resguardar la vida de este tipo de animales. Si bien intentaba volver al agua, estaba tan débil y lastimada que lograba arrastrarse.
Tras agarrarla con una red, los voluntarios la trasladaron a la sede del Centro de Vida Silvestre de East Winch, dependiente de la Sociedad para la Prevención de la Crueldad Contra Animales (RSPCA por sus siglas en inglés) para iniciar su recuperación.
La RSPCA agradeció el rescate y estimó que el objeto en el cuello lo podría haber tenido durante seis meses. "Estaba extremadamente demacrada. Tardó un tiempo en aumentar de peso , ya que claramente se "murió" de hambre durante un largo período de tiempo", dijo Alison Charles, gerente del centro, en la página oficial.
Los estudios indicaron que "Frisbee", como fue llamada, pesaba casi cinco kilos, apenas un tercio del peso normal que debería tener. Además, el corte en el cuello era de cinco centímetros y le había generado una infección que se le expandió por todo el cuerpo.
Camino a la recuperación
Charles estaba desesperada por quitarle el plástico, pero sabía que tenía que esperar a que la revisara un veterinario. "Primero había que darle una inyección combinación de esteroides, antibióticos y analgésicos ", explicó.
Frisbee inmediatamente recibió las tres inyecciones, una de cada. La mujer comenzó a cortarle el objeto con unas tijeras, mientras que el animal estaba envuelto firmemente en la red utilizada para atraparla, para que no se pudiese mover.
Al sacárselo, pensó que la cabeza se le iba a caer porque la herida era muy profunda. El corazón de Charles simplemente se paró: "Pensé que había cometido un gran error, pero en un momento la cabeza dejo de ir hacia bajo y ella empezó a moverla para todos lados, pensé que se le iba a caer de verdad. Pero en realidad lo estaba haciendo en señal de libertad".
Durante una semana, permaneció en una jaula en la unidad de cuidados intensivos y se le administraron inyecciones diarias de analgésicos, dos ciclos de antibióticos para matar la infección y esteroides para ayudar a calmar sus heridas.
Pronto quedó claro que Frisbee no estaba contenta, por lo que decidieron llevarla a un pequeño estanque de agua, un hábitat más natural, con la esperanza de que mejorara.
Frisbee logró sobrevivir
Un mes después de que fue capturada, Charles se sintió confiada de que Frisbee iba a sobrevivir: "No soy pesimista, pero nunca tuvimos una herida tan mala. Seguimos adelante porque no estaba sufriendo".
El centro de vida silvestre está acostumbrado a ayudar a focas atrapadas en plástico y redes, que se insertan profundamente en la carne causando una terrible infección, pero este caso fue más allá de sus manos. "No podía extender su cuello para atrapar un pez, eso es lo que me preocupaba y es por eso que la mantuvimos en el centro para observala", contó la mujer.
La rehabilitación duró en total cinco meses. En este tiempo, Frisbee necesitó alrededor de cuatro bolsas de 25 kg de sales por día para sus baños, que costaron más de 13 libras esterlinas y grandes porciones de pescados para que aumentara de peso de a poco.
Apenas el animal fue rescatado, la RSPCA había pedido donaciones de bolsas de sal, a lo que la gente respondió inmediatamente. "Fueron muy amables y agradecemos la ayuda. Funcionó, porque ayudaron a la recuperación".
¡Frisbee libre!

A fines de enero, los voluntarios se dieron cuenta de que Frisbee estaba lista para volver a su hábitat natural. La herida se había curado y aumentó de peso: llegó a los casi 13 kilos.

viernes, 20 de abril de 2018

LA RENOVACION JUDICIAL MENOS PENSADA


Por Ricardo Roa
Casi no pasa un día, si es que pasa, en que la Justicia no dé que hablar. Este miércoles dio que hablar y mucho el pedido de Eduardo Farah para irse de la Cámara Federal Penal.
Por si no se recuerda, Farah fue, junto a Jorge Ballestero, el juez que sacó de la cárcel a Cristóbal López. Y más que eso: manipuló el artículo de una ley para bajar de fraude al Estado a simple evasión el delito de haberse apropiado de miles de millones de pesos del impuesto a los combustibles que cobró a los automovilistas y nunca giró a la AFIP.
El vergonzoso fallo desató una ola de condenas políticas y hasta sembró sospechas en la misma Corte Suprema, que mandó investigar por qué intervino Farah sin cumplir el requisito del sorteo previo.
Farah sintió el golpe. Y finalmente este miércoles fue al Consejo de la Magistratura con su solicitud de pase.
Alegó estar mal anímicamente y necesitado de tranquilidad. Y que si no tuviera problemas familiares, habría preferido ser trasladado a un destino más alejado como Mar del Plata, donde fue juez federal. El Consejo tratará el pedido el jueves próximo.
¿Y qué piensa hacer Ballestero? Firmó la sentencia a favor de López con Farah y trascartón comenzó el trámite jubilatorio.
Hace unos días recordó que tiene ocho stents y dijo que no descartaba irse.
Hay allí una duda y una certeza. La duda es si efectivamente se irá. La certeza es que el Gobierno empuja para que se vaya.
Si la duda se convierte en certeza, habrá una renovación casi total de la Cámara Federal, el tribunal políticamente más importante después de la Corte.
Y es el más importante porque, aunque Casación está jerárquicamente por encima, es el que tiene mayor conocimiento de las causas siempre sensibles de los jueces federales, a los que además supervisa. Una renovación ahí se parece bastante a una renovación de la Justicia.
La Cámara Federal Penal tiene dos salas de tres jueces cada una. De los seis hay solo cuatro en funciones: Ballestero, Farah, Irurzun y Bruglia, a quien designó este Gobierno en remplazo de Freiler, echado por corrupción.
Si Ballestero sigue los pasos de Farah, quedarán sólo dos. Un tercero, Llorens, está en la gatera: nombrado hace tiempo, espera la venia del Senado.
Conclusión: el Gobierno que ya cubrió dos vacantes y podría cubrir otras tres. No es poco: cinco sobre seis representará un cambio muy grande.
Lejos del capítulo de los camaristas federales, también da que hablar o mucho más que hablar la investigación judicial de los abusos en Independiente.
Cada día aparecen nuevos casos y también algunas sorpresas en el celular de Natacha Jaitt: fotos y textos que dicen vincular a personajes que hasta ahora sostenían no tener ninguna vinculación.
Uno de los más comprometidos es el árbitro Martín Bustos, paradójicamente también funcionario de la Justicia: es prosecretario en la Procuración Nacional. Está suspendido luego de haber sido procesado por la jueza Servini por destruir expedientes.
Otro con experiencia en destruir pruebas es su abogado, que intentó romper el celular de Bustos. Los dos están presos.
Bustos está asignado a la biblioteca de la Procuración, a veces un destino de castigo y otras de salvataje. Hasta ahora compartía oficina con Guillermo Bellingi, que fue mano derecha de Gils Carbó hasta el escándalo de coimas con la compra del edificio de la Procuración.
En la Justicia y alrededor de la Justicia hay de todo. Como para seguir dando que hablar.